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Historia dominicana


El álcazar de Cristóbal Colón Con el establecimiento en el año 1492 del primer fuerte en La Española, nombre con el que fue rebautizada la isla, comienza el gran proceso de transculturación que caracteriza al dominicano, hijo del encuentro de culturas, producto del mestizaje, "pueblo mestizo en sus creencias y costumbres; mestizo del español conquistador y del africano esclavo, con alguna gota de sangre indígena en sus nostalgias". Colón descubre en sus habitantes una raza indígena desconocida llamada taínos que en lengua arawaca quiere decir bueno o noble. Los taínos habitaban esta isla desde el año 800 A.D.

Se organizaban en unidades tribales que se regían diariamente y dedicados a una vida sedentaria simple y rica en tradiciones religiosas y agricultoras, la expresión de su cultura en nuestra isla era la más rica del área del Caribe. Sin embargo, el descubrimiento y sus métodos de conquista exterminaron esta raza en un período aproximado de 50 años, lo cual limitó el impacto de dicha cultura indígena sobre la dominicana.

La isla Española fue la primera colonia europea del Nuevo Mundo y en su capital Santo Domingo, llamada Ciudad Primada de América, se originaron las primeras instituciones culturales y sociales coloniales, se construyeron las primeras fortalezas, las primeras iglesias y la primera catedral, el primer hospital, los primeros monumentos y la primera universidad.

Hasta finales del siglo XVI la isla Española fue fuente de grandes beneficios gracias a sus riquezas minerales y al sistema de las plantaciones azucareras. Sin embargo, las minas auríferas se agotaron, lo cual originó una ola emigratoria que mermó considerablemente la población de la colonia. Bucaneros franceses que utilizaban la isla como puente de contrabando aprovecharon esta circunstancia y se adueñaron de la parte occidental donde fundaron la colonia de Saint Domingue, basada en la explotación de plantaciones con esclavos africanos.

Este cambio en el Sistema Económico representó una variación en los cuadros sociales de nuestra isla, debido, fundamentalmente a la llegada de los esclavos, produciéndose una fusión cultural, que se manifestará inmediatamente con el surgimiento de grupos étnicos diferentes: mulatos, zambos, negros ladinos y los mestizos, predominantes en Latinoamérica hasta nuestros días.

Fruto de este choque surgen valores culturales, donde hay que destacar el predominio de la cultura más fuerte sobre la más débil, aunque esta última no ha desaparecido totalmente. El control económico cerrado que mantenía España con sus colonias, fue lo que originó el comercio ilegal de las demás potencias colonialistas europeas con los pueblos de América. Este hecho produjo en nuestra isla el contrabando y éste a su vez, provocó que la parte occidental fuera despoblada o devastada.

Con el tratado de Ryswick en 1697, España toleró a Francia la ocupación de hecho de la parte occidental de la isla. Nacen dos naciones compartiendo una misma isla, la parte occidental colonizada por los franceses, la parte oriental colonizada por los españoles. Este territorio fue objeto de posesión y disputa por parte de las potencias colonizadoras europeas, de los siglos XVII y XVIII; disputas y ambiciones que dieron origen a la existencia de dos estados en una isla de apenas 77,000 Kms2 de superficie, en donde conviven dos pueblos con diferencias evidentes en su conformación histórico nacional, raíces culturales, desarrollo económico y evolución política.

La división de la isla, va a traer como consecuencia directa de la realidad misma de su división (Tratado de Aranjuez 1777), guerras constantes entre las potencias colonialistas por el predominio o el control de la isla. Los enfrentamientos bélicos entre las potencias europeas, que tuvieron como escenario la propia Europa, van a incidir negativamente en la vida económica de los pueblos del Caribe y Santo Domingo no fue la excepción.

La conformación misma de nuestra identidad es el producto de un sincretismo, en el que se mezclaban desde los valores de las sabanas africanas, la arrogancia, el machismo, y la prepotencia guerrerista del europeo, abarcando el sabor a valle propio de nuestras poblaciones caribeñas, las cuales enriquecen extraordinariamente la conformación de nuestra identidad. Como todo pueblo sometido, el nuestro no escapó de las vicisitudes que le impuso el momento histórico por el que atravesamos (Tratado de Basilea 1795). Contrabando, ataques de piratas, invasiones, crisis económica, dictaduras, golpes de estado, ocupaciones militares extranjeras y guerras fratricidas, hasta llegar a lo que somos hoy.

Toussaint Louverture invade en 1801 la parte oriental de la isla, a lo que Francia responde en 1802 enviando a Leclerc, cuñado de Napoleón, frente a una poderosa escuadra para reclamar el territorio. Los franceses gobiernan Santo Domingo por un período de seis años hasta ser expulsados por un grupo de dominicanos quienes bajo el mando de Juan Sánchez Ramírez reincorporan la parte oriental al dominio de España.

En 1822, tras 12 años de relativa tranquilidad, Santo Domingo es nuevamente invadida por los haitianos, y no es hasta el 1844 cuando éstos serán derrotados por un grupo de patriotas dominicanos encabezados por Juan Pablo Duarte, quienes proclaman el Estado independiente de la República Dominicana. Diferencias internas impidieron el desarrollo de las instituciones gubernamentales y una nueva anexión a España (1861-1863), provocó la denominada Guerra de La Restauración y la vuelta a la República.

En 1916 y hasta 1924, tropas de la infantería norteamericana ocuparon el territorio nacional, ocupación que volvió a repetirse en el 1965 bajo el falso pretexto de que el golpe militar del 24 de abril de ese año que procuraba reponer a Juan Bosch como presidente, era comunista. Bosch había ganado la primera elección democrática después de la dictadura de Rafael L. Trujillo, que había durado 31 años.

RAFAEL LEONIDAS TRUJILLO. El acontecimiento político más sobresaliente del siguiente periodo fue la dictadura establecida por el general Rafael Leónidas Trujillo. Elegido presidente en 1930, Trujillo eliminó mediante el uso de la fuerza a toda la oposición y se hizo con el control absoluto del poder. A pesar de que sólo ocupó la presidencia personalmente la mitad del tiempo (de 1930 a 1938 y nuevamente de 1942 a 1952), durante los siguientes 31 años Trujillo presidió una de las dictaduras más severas del mundo. Basándose en el apoyo de los militares y rodeado de su familia dirigió prácticamente todos los aspectos de la vida nacional; la economía, cada vez más desarrollada y modernizada, funcionaba como una empresa personal del dictador y el proceso político estaba completamente controlado por su Partido Dominicano. Respaldado por Estados Unidos, Trujillo utilizó este apoyo para fortalecer aún más su poder. La inconformidad y las críticas de la población, que aumentaron de manera especial después del final de la II Guerra Mundial (1945), se enfrentaron al terror y a la propaganda controlada por su régimen.

No obstante, durante su gobierno se llevó a cabo un considerable progreso material: se construyeron nuevos hospitales, se estableció un plan de pensiones y se mejoraron las instalaciones sanitarias, los puertos y las carreteras. En 1935 se llegó a un acuerdo con el vecino Haití respecto al problema de los límites fronterizos, pendiente desde 1844. En diciembre de 1941, poco después de que Estados Unidos entrara en la II Guerra Mundial, la República Dominicana también declaró la guerra a Japón, Alemania e Italia. Posteriormente, fue uno de los miembros fundadores de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En 1948 el país se convirtió también en miembro fundador de la Organización de Estados Americanos (OEA), que en los años siguientes condenó frecuentemente al régimen de Trujillo, tanto por su intervención en los asuntos internos de países vecinos como por las evidentes violaciones de los derechos humanos. Las críticas de la OEA culminaron en 1960 con una resolución que hacía un llamamiento a la ruptura de relaciones diplomáticas con la República Dominicana; Estados Unidos lo hizo casi de inmediato. Estas presiones externas se unieron a la creciente oposición interna al régimen. La era de Trujillo terminó en mayo de 1961 con el asesinato del dictador.

INVASION NORTEAMERICANA. En 1964 el descontento en el interior del país se manifestó a través de sabotajes por parte de grupos opositores y de conflictos internos en la Junta Militar. El 24 de abril de 1965 un grupo de militares se rebeló en contra del gobierno con el firme propósito de restablecer a Bosch como presidente. Elementos de las Fuerzas Aéreas y de la Armada se enfrentaron a los rebeldes y Santo Domingo se convirtió en el escenario de una guerra civil. Cuatro días después, un contingente de marines estadounidenses desembarcó en las costas de Santo Domingo para proteger sus intereses tomando posiciones en la llamada zona internacional, área que separaba la zona de la ciudad ocupada por los rebeldes y la zona ocupada por los defensores de la Junta.

Desde su exilio en Puerto Rico, Bosch acusó a los derechistas de provocar la intervención estadounidense, y rechazó las acusaciones de Estados Unidos que lo señalaban como el dirigente comunista de los rebeldes. A principios de mayo de 1965, la OEA acordó el alto el fuego y estableció sus propias fuerzas militares para mantener la paz. Las fuerzas de la OEA comenzaron a llegar a mediados de mayo y en junio los marines estadounidenses se retiraron del país, aunque permanecieron 12.500 soldados de otros cuerpos militares estadounidenses.

ESTABILIDAD POLITICA. Durante tres mandatos (a partir de 1966) del Presidente Joaquín Balaguer, líder del Partido Reformista Social Cristiano, (PRSC), el país tuvo un período de relativa estabilidad. Guzmán Fernandez del principal partido de oposición, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), de centro izquierda ganó las elecciones de 1978, pero tras una derrota electoral en 1982, Balaguer volvió a ocupar la presidencia en 1986 y en 1990. Durante los años 90, República Dominicana tuvo que enfrentarse a una grave crisis económica, el FMI impuso programas de austeridad muy impopulares. En 1994, Balaguer se aseguró una nueva victoria, pero los acusaciones de corrupción y de fraude llevaron a una revisión del proceso electoral. En las siguientes elecciones de noviembre de 1995, Balaguer que tenía 88 años ganaba un séptimo mandato presidencial.

Una serie de crisis energéticas, la inflación galopante y el deterioro de los servicios públicos, provocaron una serie de protestas y manifestaciones. Las elecciones presidenciales de mayo de 1996 fueron las primeras bajo el nuevo sistema electoral además controladas por observadores internacionales. La alianza Frente Nacional Patriotico compuesta por los partidos PLD y PRSC, permitió que Leonel Fernandez Reyna del PLD alcanzara la victoria electoral. La alianza ganó también las elecciones legislativas de mayo de 1998. Balaguer se presentó una vez más para los comicios de mayo del 2000, pero perdió ante el candidato PRD Hipólito Mejía Domínguez.

Fuente: www.dominicana.com.do/cultura/independencia.html, www.dimelo.com/nek01/DO/historia/default.asp