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Población haitiana


La maggioranza della
 popolazione è
di origini africane
(Foto da Tequila Minsky) La población total de Haiti asciende a 4.581.000 hab. (1970); la densidad ha seguido el curso siguiente: en 1888, 21 hab/Kmz; en 1923, 55; en 1970, 165; el país ofrece un auténtico caso de superpoblación que contribuye a la destrucción de los recursos naturales. La población actual es casi exclusivamente negra (95%), con escasa minoría mulata y 5.500 extranjeros en los centros urbanos, principalmente en Puerto Príncipe, la capital. Menos del 20% de la población es urbana (1965), y las principales ciudades son Puerto Príncipe (240.000 hab.; v.) y Cap-Haitien (35.000 hab.); hay una universidad en la capital. La tasa de natalidad fue de 47,5°% y la de mortalidad de 22,5, por lo que la tasa de crecimiento natural fue de 25%o (1964-65).

La población de Haiti es predominantemente de origen africano y negra. La isla estaba habitada por indios taínos, de la familia lingüística arauaca, que sufrieron matanzas y fueron afectados por epidemias, por lo cual los supervivientes se vieron obligados a refugiarse en las montañas y regiones apartadas. Las tradiciones de los aborígenes han desaparecido y sólo perduran escasos topónimos indígenas. Debido a que los colonizadores españoles se establecieron en las fértiles tierras del Nordeste y en otras regiones orientales, la ocupación española de la actual región haitiana fue más bien simbólica (v. iii). La isla de la Tortuga, situada al norte y cerca de las costa haitiana, fue hacia 1630 la cuna de los bucaneros que eran piratas franceses y de otros países, los cuales tenían a su servicio negros africanos libertes y esclavos, dispuestos todos a alistarse en las naves o flotas de sus congéneres procedentes de Europa para incursionar en las colonias españolas de América; el hábito de alimentarse con comida asada (boucan), especialmente carne, pues robaban el ganado de La Española y otras Antillas, originó el nombre de bucaneros. La isla de la Tortuga fue el principal centro de origen de los saqueos e incursiones que sufrieron los habitantes de La Española y como consecuencia de ello desapareció la influencia española en el Oeste de la misma, donde sólo perduran escasos topónimos en castellano.

Su pueblo es el único de origen negro africano en el Continente y el primero de este grupo étnico en el mundo, en proclamarse independiente. Los africanos que constituyeron el pueblo haitiano eran de varias regiones de áfrica, hablaban distintos idiomas y tenían creencias religiosas diversas; su condición de esclavos les impidió compenetrarse del todo con la cultura y la religión cristiana de sus amos; provenían de zonas de áfrica que se extienden de Senegal al Congo, aunque los que ejercieron mayor influencia entre los demás fueron los originarios de Dahomey y de la actual Nigeria, según los estudios de Herskovits; de acuerdo con el estudio del mencionado antropólogo, en el país contrasta la actividad colectiva (combite) y algunas prácticas agrícolas como la siembra, de origen africano, con los aperos de labranza, el arado y el machete, de procedencia europea; junto al matrimonio católico persiste la poliginia; las danzas y algunas formas de recreo entroncan con las actividades africanas de esta índole; la preparación de los granos se realiza a la usanza del occidente africano

la literatura popular conserva fábulas, consejas y otras formas que se expresan en el idioma vernáculo; las actividades económicas pecuniarias son propias de la cultura occidental; la indumentaria tiende a ser europea, pero el pañuelo que usan las mujeres en la cabeza es el típico de todo el oeste de áfrica; el vudú, o ceremonia religiosa dahomeyana, que permite la comunicación con los seres sobrenaturales, coexiste junto al culto católico (v. tv); es decir, la cultura, la organización social y la religión haitianas son el resultado de un proceso de sincretismo francés y africano, principalmente dahomeyano-nigeriano, que se interrumpió con la liberación de los esclavos. En el país se hablan dos idiomas, el francés sólo lo conoce el 15% de la población, constituida por una minoría de mulatos y negros, en Puerto Príncipe y otras ciudades; el criollo es un idioma con formas dialectales en la diversas regiones del país, que se habla en todo el ámbito nacional, aunque es de uso exclusivo en el medio rural.

Puede estimarse en más de 700.000 el número total de predios rurales en 1970 y en 1,9 Ha. el promedio de extensión de dichos predios, por lo que es uno de los países del mundo en el que el minifundio tiene máxima significación. La ocupación militar estadounidense, de 1915 a 1930, cuya finalidad, según un autor norteamericano, era la intervención de las aduanas con el fin de cobrar la deuda pública exterior de Haiti, ocasionó la pérdida de numerosas vidas y sólo estimuló el mejoramiento de la salubridad (creación de una escuela de medicina, mejoramiento profesional de los médicos, establecimiento de hospitales y clínicas rurales, aunque el paludismo y las enfermedades intestinales no fueron erradicadas), así como la construcción de algunas carreteras y la realización de importantes estudios sobre la geología, los suelos y la población. Es lamentable que en 1937 las persecuciones originadas por motivos étnicos dieran lugar a la pérdida de la vida de miles de haitianos en territorio dominicano.

En Haití se han venido practicando dos religiones principalmente: la católica y el vudú. En estos últimos años se ha visto un importante auge de otras religiones protestantes. El hecho religioso en Haití tiene una historia similar a la de otras áreas donde se trasladaron esclavos des de áfrica, trayendo estos su religión propia. Así, es fácil ver que los ritos y celebraciones del vudú tienen mucho en común con los de la santeria en Cuba y los del candomble y macumba en Brasil. El vudú conserva muchas de las antiguas creencias animistas africanas integradas a la religión católica (impuesta por los blancos que habían traído los esclavos de áfrica).

LA MUSICA. La música de Haití tiene una gran influencia de los ritmos que vinieron de áfrica, con los esclavos, y que forman parte de la rica vida espiritual y religiosa de los haitianos. Dos de ellos vienen directamente de allí, el rada y el congo; un tercer ritmo nace en la isla durante la época colonial, el petro. Todos ellos forman parte de los ritmos usados en las ceremonias vudú.

De estos ritmos ha derivado un estilo musical que, a pesar de estar muy relacionado con la religión, se ha popularizado y se ha convertido en una especie de música tradicional: el racine, donde la percusión es el instrumento musical más importante. Encontramos también otro tipo de música, que surge espontáneamente de la gente con instrumentos construidos por ellos mismos, el troubadou, estilo musical que ha perdurado hasta nuestros días, con adaptaciones en las distintas épocas. Actualmente la música que más se escucha en Haití es el kompa, un ritmo muy agradable, un poco más suave que el merengue, y que adapta los ritmos del congo, con influencias europeas y caribeñas posteriores. El kompa direk, es la versión más actual de este ritmo.

Fuente: www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=6614&cat=geografia y www.casahaiti.org