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Susana Baca


SUSANA BACA

Su voz primero se reveló al mundo en general en la recopilación de Luaka Bop "The Soul of Black Peru", Susana Baca presenta su debut de cuerpo entero, universal, anunciando no sólo el regreso de una voz seductora, sino la llegada de un verdadero tesoro cultural. Cantante, bailarina, profesora, estudiante, Susana se ha dedicado a la conservación de la historia y la cultura de su gente, los peruanos negros descendientes de africanos. En español, recuperar significa rescatar el pasado, rescatar de los estragos del tiempo. Quiere decir acompañar juntos a eso que se ha dejado llevar aparte, también lleva el más obvio significado de recuperación, curación a mejor. Todo eso describe la vida y trabajo de Susana Baca.

Nació en el barrio negro de la costa de Chorrillos, a las afueras de Lima, "poblado de pescadores y gatos", recuerda Susana, donde los descendientes de esclavos han vivido desde los dias del imperio español. Creció rodeada de música y de la buena cocina de su madre. La señora Baca le enseñó a su hija lo que sebía de ambas cosas. "Mi padre tocaba la guitarra y mi madre me enseñó los primeros pasos -era bailarina, no cantante. Escuchaba la radio y veía películas mexicanas, todas de grandes bailarines de rumba y músicos cubanos como Perez Prado y Beny Moré".

A pesar de asma de juventud, Susana ávidamente se dedicó a cantar folk y a bailar. Cada 29 de junio, había festival en Chorrillos, con una procesión religiosa del Santo Patrón. Era muy bonito, la gente de la ciudad llevaba la imagen del Santo Patrón en un barco por el mar para bendecir el agua y la temporada de pesca. Al día siguiente todos en la ciudad bajaban a la playa. Los viejos tocaban folk con la guitarra y el cajón, todos cantaban". Fue en la escuela donde se notaron sus talentos, y cuando ella se interesó en los poetas de Perú, comenzó a verse como un vínculo en el trabajo cultural de recuperación e instrucción. Ella formó un grupo experimental de música combinando poesía y canción. A pesar de las concesiones del Instituto de Arte Moderno de Perú y el Instituto Nacional de Cultura Peruana, ella comenzó a actuar. En el prestigioso festival internacional Agua Dulce en Lima, tuvo un gran recibimiento.

Susana comenzó a llamar la atención, lo más halagador fue la admiración de Chabuca Granda, una de las grandes figuras de la canción latinoamericana, la compositora y cantnate Chabuca Granda fue conocida a través de América por sus trabajos en muchos idiomas, pero no fue hasta tarde en su vida cuando volvió su atención hacia los sonidos afro-perú. En Susana debió haber visto una digna sucesora y por eso la instaló como su asistente personal, invitando a la joven cantante a su casa. "Fue la madre de mi música", recalca Susana. "Uno de sus discos me lo dedicó, y había unas letras, no me olvídes, cántame".

Gracias a la insistencia de Chabuca, a Susana se le dió su primera oportunidad para grabar profesionalmente en Perú. Pero la repentina muerte en 1983 de la compositora dejó todos los acuerdos en off. El trabajo de Susana continuó, pero sería años mas tarde antes de que ningún sello la viera para traerla a una más amplia audiencia. Sin desanimarse, continuó lo que ha venido a ser como el trabajo de su vida: estudiar, documentarse, recuperar la música de su gente "Propuse aprender las fundaciones de nuestro pasado, saber más de los negros y sus padres, que también son mis abuelos. Yo quería saber que, aparte de buenos jugadores de futbol y cocineros, éramos una cultura que había contribuido a formar una nación", dice.

Al final, Susana y su marido Ricardo Pereira han fundado el Instituto Negrocontinuo en Lima. Años de trabajo han creado esta facilidad para la exploración, expresión y creación de la cultura negra peruana. "Comenzó como una necesidad para un lugar donde la gente joven podría experimentar la investigación cultural y hacer música. Ahora tenemos una librería, un archivo y un lugar para el baile y la representación". El crecimiento artístico demostró que su álbum debut se había desarrollado simultáneamente con el instituto. "Me expreso con las caciones y la poesía de mi gente"; explica Susana. "Escojo canciones que me hablan: son tiernas, melancólicas, rítmicas y poéticas. Y unas pocas son un poco subidas de tono".

"Mi repertorio es tanto viejo como nuevo, tiene que ser así. Es como maduras en la vida, y como creces en tu cultura. Tengo canciones tradicionales sobre la vida de nuestros abuelos en el campo, otras son más rítmicas y bailables. éstas son el festejo, el landó, el golpe é terra. Hay canciones más atadas a la vida de ciudad y música más "compuesta": el vals, la marinera y la zamacueca. Y hay aquellas que en su disfrute y pena comparten la diversidad de objetivos rítmicos e interpretativos; como la cultura afro-peruana, son mezclas de muy diferentes formas".

La resistencia del talento de Susana Baca yace en estas tensiones, unas que han padecido una gente durante centenarios, y continuan haciendo ruido como fantasmas a través de la historia de América. Con sus regalos de canción y baile, Susana ilumina un camino (más allá) al pasado, un camino curativo. "Nunca lo quise convertir en un museo de la muerte. Interpretar las viejas y tradicionales anciones de un modo nuevo siempre ha sido mi gran meta", afirma. "Esto es lo que uno, lo viejo y lo nuevo, todo eso es nuestro en una historia sin finalizar".

Fuente: es.v2music.com/site/actbio.asp?ID=54