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César Vallejo

CESAR VALLEJO Sin discusión, el poeta peruano más grande de todos los tiempos, una figura capital de la poesía hispanoamericana del siglo XX -al lado de Neruda y Huidobro- y una de las voces más originales de la lengua española.

César Abraham Vallejo Mendoza nació el 16 de marzo de 1892 en Santiago de Chuco (La Libertad) zona andina norte del Perú, en el seno de una familia con raíces españolas e indígenas. Sus padres fueron don Francisco Vallejo y Doña Santos Mendoza. Fue el menor de 12 hijos y desde niño conoció la miseria, pero también el calor del hogar, lejos del cual sentía una incurable orfandad.

Estudió primaria en la colegio municipal de la localidad y secundaria en San Nicolás de Huamachuco. Siguió estudios de Letras en la Universidad Nacional de Trujillo, donde compartió experiencias políticas e intelectuales con el grupo Norte, que integraban Antenor Orrego, José Eulogio Garrido, Alcides Spelucín, entre otros. Además escribe en el periódico "La Reforma" y enseña en el colegio "San Juan", donde fue maestro de Ciro Alegría. En 1915 obtiene el grado de bachiller con su tesis "El romanticismo en la literatura castellana".

Viaja a Lima en 1918, año en que publica su primer libro de poemas: Los Heraldos Negros, que señala el momento de indecisión e incertidumbre que vive la poesía peruana en esos años. El libro une la vida familiar provinciana con un sentimiento de solidaridad universal. 

En Lima entabla amistad con Gonzales Prada, José María Eguren y Valdelomar e inicia estudios en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Vallejo envía unos versos a Clemente Palma, el renombrado escritor, quien tiene agrios comentarios al respecto: "żUd. cree señor Vallejo que colocar una imbecilidad encima de otra es hacer poesía?" le responde Palma al desolado Vallejo. "Mejor olvide la poesía" le dice. Motivado por el cariño que profesaba a su madre, vuelve a su tierra natal, donde es acusado injustamente de incendiario y encarcelado durante 112 días. Gracias a la presión de los intelectuales de la época, se consiguió su libertad pero esta experiencia tuvo una crítica y permanente influencia en su vida y obra, y se refleja de modo muy directo en varios poemas de su siguiente libro, Trilce (1922)

Trilce es el libro más importante de la vanguardia peruana. Se le considera como un momento fundamental en la renovación del lenguaje poético hispanoamericano, pues en ella vemos a Vallejo apartándose de los modelos tradicionales que hasta entonces había seguido, incorporando algunas novedades de la vanguardia y realizando una angustiosa y desconcertante inmersión en los abismos de la condición humana que nunca antes habían sido explorados. En 1923 viaja a París, donde intensifica su producción literaria y periodística. Colabora, desde allá, con las revistas peruanas "Presente", "Variedades" y "Amauta". Edita en Francia la revista "Favorables" y colabora en "Journal" de París. Por primera vez es incluído en el "Nuevo Indice de la Poesía Latinoamérica". Conoce a Víctor Raúl Haya de la Torre y se afilia al APRA integrando la primera celula aprista fundada en París.

Los años parisinos fueron de extrema pobreza y de intenso sufrimiento físico y moral para Vallejo. En 1928 conoce y comienza a convivir con Georgette. Ese año viaja a la Unión Soviética y a su regreso a París rompe con el APRA, declarándose comunista. En 1929 regresa a la Unión Soviética y un año después viaja a España. Vuelve a París pero es expulsado debido a su militancia comunista; entonces decide trasladarse a España nuevamente.

En 1931 publica su novela El Tugsteno. Viaja de nuevo a la Unión Soviética y se inscribe en el Partido Comunista de España. En 1932 regresa a París y vive en la ilegalidad.

En 1934 se casa con Georgette. Poco tiempo después vuelve a España, donde estalla la guerra civil. Este hecho conmueve al poeta y le inspira su hermoso tercer libro: España aparta de mí este cáliz. En 1937 asiste al Congreso de Escritores Antifascistas en Madrid. Escribe el libro Poemas Humanos"

Algunos años después regresa a Paris, donde fallece un día lluvioso en viernes santo, el 15 de abril de 1938. Sus restos descansan en el cementerio de Mount-Rouge, en Francia. En 1939 se editaron, de manera póstuma, los Poemas humanos.

Fuente: www.adonde.com/historia/1938_vallejo.htm


LOS HERALDOS NEGROS


Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;

vuelve los ojos locos, y todo lo vivido se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!